Guía / Padecimientos
Hipertensión Arterial de Origen Renal
Presión arterial alta causada por una afección que afecta los riñones o sus vasos sanguíneos.
Respuesta rápida
La Hipertensión Arterial de Origen Renal es la presión arterial elevada que tiene su causa en una enfermedad renal. Es una condición que maneja el especialista en nefrología.
La hipertensión arterial es una condición común que afecta a un número significativo de personas. Aunque en la mayoría de los casos no se identifica una causa específica (conocida como hipertensión esencial), existe una forma particular en la que la elevación de la presión arterial está directamente relacionada con los riñones: la hipertensión arterial de origen renal, también llamada hipertensión renovascular. En esta condición, los riñones juegan un papel central en la regulación de la presión arterial, y cuando su funcionamiento se ve afectado, pueden contribuir al desarrollo o empeoramiento de la presión alta.
Qué es
La hipertensión arterial de origen renal se refiere a la elevación de la presión arterial causada por una afección en los riñones o en los vasos sanguíneos que los irrigan, especialmente las arterias renales. Los riñones son órganos vitales que filtran la sangre, eliminan desechos y el exceso de agua, y producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial. Cuando el flujo sanguíneo hacia uno o ambos riñones disminuye o cuando el tejido renal se daña, los riñones pueden reaccionar liberando sustancias que elevan la presión arterial en un intento de asegurar un flujo adecuado, lo que finalmente resulta en hipertensión.
Síntomas frecuentes
La hipertensión arterial, independientemente de su origen, a menudo se conoce como el "asesino silencioso" porque en sus etapas iniciales puede no presentar síntomas evidentes. Cuando los síntomas aparecen, pueden ser inespecíficos o presentarse de forma repentina. En el caso de la hipertensión de origen renal, algunos indicadores que pueden sugerir su presencia incluyen:
- Presión arterial alta de aparición súbita o difícil de controlar: Especialmente en personas jóvenes, o un empeoramiento repentino de la hipertensión ya existente que no responde a los tratamientos habituales.
- Dolor de cabeza: Puede ser persistente.
- Visión borrosa o cambios en la vista.
- Zumbido en los oídos.
- Sangrado nasal sin causa aparente.
- Dolor en los costados o en la espalda: Puede indicar problemas renales.
- Fatiga o cansancio persistente.
- Hinchazón en pies, tobillos o alrededor de los ojos: Podría ser signo de retención de líquidos o afectación renal.
- Necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche.
- Presencia de soplo abdominal: Un sonido que un médico puede escuchar con un estetoscopio sobre las arterias renales, indicando estrechamiento.
Es importante recordar que estos síntomas pueden ser causados por diversas condiciones y la única forma de determinar la causa es mediante una evaluación médica.
Posibles causas y factores de riesgo
La principal causa de la hipertensión de origen renal es el estrechamiento de una o ambas arterias renales, una condición conocida como estenosis de la arteria renal. Este estrechamiento puede deberse a:
- Ateroesclerosis: Es la causa más común en personas mayores, donde se acumula placa de grasa y colesterol en las paredes de las arterias, endureciéndolas y estrechándolas. Los factores de riesgo incluyen tabaquismo, diabetes, colesterol alto, obesidad e hipertensión.
- Displasia fibromuscular: Esta es una condición en la que las células en la pared de la arteria renal crecen de forma anormal. Es más común en mujeres jóvenes y puede afectar no solo las arterias renales, sino también otras arterias del cuerpo.
Otras causas menos comunes de hipertensión de origen renal pueden incluir:
- Enfermedad del parénquima renal: Daño al tejido propio del riñón debido a condiciones como la enfermedad renal crónica, glomerulonefritis o poliquistosis renal.
- Compresión externa de la arteria renal: Por tumores o masas.
- Inflamación de los vasos sanguíneos: Vasculitis.
Cuándo acudir al médico
Es fundamental buscar atención médica si usted:
- Presenta lecturas de presión arterial elevadas de manera consistente.
- Experimenta cualquiera de los síntomas mencionados, especialmente si aparecen de forma repentina o se asocian con presión arterial alta.
- Tiene antecedentes familiares de enfermedades renales o cardiovasculares.
- Le han diagnosticado hipertensión y esta es difícil de controlar con los tratamientos habituales, o si su presión arterial se eleva rápidamente en un corto período de tiempo.
- Es una persona joven y se le diagnostica hipertensión.
Señales de alarma
Algunas situaciones requieren atención médica inmediata o llamar a los servicios de emergencia:
- Dolor de pecho súbito o dificultad para respirar.
- Debilidad o entumecimiento repentino en un lado del cuerpo, o dificultad para hablar.
- Dolor de cabeza intenso y repentino, diferente a los habituales.
- Visión borrosa o pérdida súbita de la visión.
- Convulsiones.
- Confusión o alteración del estado de conciencia.
- Presión arterial extremadamente alta (por ejemplo, 180/120 mmHg o más) acompañada de cualquiera de los síntomas anteriores.
Ante cualquiera de estas señales, debe acudir a urgencias o llamar al 911.
Qué especialista lo atiende
El diagnóstico y manejo de la hipertensión de origen renal suelen requerir la intervención de varios especialistas. El nefrólogo es el médico especialista en enfermedades de los riñones y es fundamental en el estudio y tratamiento de esta condición. Otros especialistas que pueden participar incluyen:
- Cardiólogo: Para evaluar el impacto de la hipertensión en el corazón y el sistema cardiovascular.
- Angiólogo o cirujano vascular: Si se requiere intervención en las arterias renales.
- Médico internista: Para un manejo integral de la salud del paciente.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de la hipertensión de origen renal implica una evaluación cuidadosa por parte de un profesional de la salud. Los pasos generales incluyen:
- Historia clínica detallada: El médico preguntará sobre sus antecedentes familiares, síntomas, medicamentos que toma y su estilo de vida.
- Exploración física: Incluirá la toma de la presión arterial en ambos brazos, auscultación de un posible soplo abdominal y evaluación general de su salud.
- Análisis de laboratorio:
- Análisis de sangre: Para evaluar la función renal (creatinina, urea), electrolitos, glucosa, perfil lipídico y la actividad de la renina (una hormona relacionada con la presión arterial).
- Análisis de orina: Para detectar la presencia de proteínas o sangre, que pueden indicar daño renal.
- Estudios de imagen: Son cruciales para visualizar las arterias renales y los riñones. Pueden incluir:
- Ultrasonido Doppler renal: Un examen no invasivo que evalúa el flujo sanguíneo en las arterias renales.
- Angiografía por tomografía computarizada (Angio-TC): Utiliza rayos X y un contraste para obtener imágenes detalladas de las arterias renales.
- Angiografía por resonancia magnética (Angio-RM): Similar al Angio-TC pero utiliza campos magnéticos y ondas de radio.
- Arteriografía renal: Un procedimiento invasivo donde se inserta un catéter en una arteria y se inyecta un contraste para visualizar las arterias renales en tiempo real. Este se reserva para casos seleccionados.
Estos estudios ayudan al médico a determinar si hay un estrechamiento de las arterias renales o daño en el tejido renal.
Opciones de manejo en general
El manejo de la hipertensión de origen renal tiene como objetivos controlar la presión arterial, preservar la función renal y, si es posible, corregir la causa subyacente. Las opciones de manejo pueden incluir:
- Medicamentos: Un médico indicará medicamentos para ayudar a controlar la presión arterial. La elección dependerá de la causa, la función renal del paciente y otras condiciones médicas. Es fundamental seguir estrictamente las indicaciones médicas.
- Procedimientos para restablecer el flujo sanguíneo: Si la causa es un estrechamiento de las arterias renales, un especialista podría considerar:
- Angioplastia renal: Es un procedimiento en el que se inserta un pequeño globo en la arteria renal estrechada y se infla para abrirla. A menudo, se coloca un stent (una pequeña malla tubular) para mantener la arteria abierta.
- Cirugía de revascularización renal: En casos específicos y menos comunes, se puede realizar una cirugía para bypassar la sección estrechada de la arteria renal o para reconstruirla.
- Manejo de la enfermedad renal subyacente: Si la hipertensión es causada por una enfermedad del parénquima renal, el tratamiento se centrará en manejar esa condición específica.
Todas las decisiones sobre el tratamiento deben ser tomadas en conjunto con su médico.
Prevención y cuidados
Si bien no todas las causas de hipertensión de origen renal son prevenibles, adoptar un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de ateroesclerosis, la causa más común, y ayudar a controlar la presión arterial en general:
- Mantener un peso corporal saludable: El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para la hipertensión y la ateroesclerosis.
- Dieta equilibrada:
- Reducir la ingesta de sodio (sal).
- Consumir abundantes frutas, verduras y granos enteros.
- Limitar grasas saturadas y colesterol.
- Actividad física regular: Realizar ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana, según la recomendación de su médico.
- Evitar el tabaquismo: Fumar daña los vasos sanguíneos y acelera el proceso de ateroesclerosis.
- Moderar el consumo de alcohol: Si se consume, hacerlo con moderación.
- Controlar enfermedades crónicas: Mantener bajo control condiciones como la diabetes y el colesterol alto es fundamental.
- Seguimiento médico regular: Especialmente si tiene factores de riesgo para enfermedades renales o cardiovasculares.
Los cuidados continuos, el seguimiento de las indicaciones de su médico y la adopción de un estilo de vida saludable son esenciales para manejar la hipertensión arterial de origen renal y preservar su salud.
Redactado por el equipo editorial · revisión médica en proceso
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