Hidrocefalia

Acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro.

Respuesta rápida

La hidrocefalia es una condición caracterizada por la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos cerebrales, lo que aumenta la presión dentro del cráneo. Su diagnóstico y tratamiento, que a menudo implica una intervención quirúrgica, es atendido por el neurocirujano.

Qué es

La hidrocefalia es una condición en la cual hay una acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo (LCR) dentro de los ventrículos o cavidades del cerebro. Este líquido se produce continuamente, circula por el cerebro y la médula espinal, y luego se reabsorbe en el torrente sanguíneo. Cuando este proceso de producción, circulación o reabsorción se altera, el LCR puede acumularse, provocando que los ventrículos se dilaten y aumente la presión sobre el tejido cerebral. Puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida (desarrollarse más tarde en la vida).

Síntomas

Los síntomas de la hidrocefalia varían según la edad del paciente y la velocidad de progresión de la condición. En bebés, los signos pueden incluir un aumento rápido del tamaño de la cabeza, una fontanela abultada y tensa, irritabilidad, vómitos y somnolencia. En niños mayores y adultos, los síntomas pueden manifestarse como dolores de cabeza persistentes o que empeoran, náuseas y vómitos, visión doble o borrosa, problemas de equilibrio, dificultades para caminar, cambios en la personalidad, disminución del rendimiento escolar o laboral, y en algunos casos, incontinencia urinaria.

Cuándo acudir al médico

Es esencial buscar atención médica inmediata si se observa un aumento inusual en el tamaño de la cabeza de un bebé, o si un niño o adulto presenta dolores de cabeza severos acompañados de vómitos, cambios en la visión, problemas de equilibrio o alteraciones significativas en el comportamiento o el estado de conciencia. Un diagnóstico y manejo oportunos son importantes para mitigar el potencial impacto en el desarrollo neurológico.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de hidrocefalia se realiza mediante una combinación de evaluación clínica y estudios de imagen. En lactantes, la medición de la circunferencia cefálica y la ecografía cerebral pueden ser útiles. Para niños y adultos, la resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC) son las herramientas diagnósticas principales, ya que permiten visualizar los ventrículos cerebrales y detectar la acumulación de LCR. Estos estudios también pueden ayudar a identificar la causa subyacente de la hidrocefalia.

Opciones de manejo

El manejo de la hidrocefalia a menudo implica una intervención quirúrgica para desviar el exceso de LCR del cerebro. El procedimiento más común es la colocación de un sistema de derivación (shunt), que consiste en un tubo flexible que se inserta en los ventrículos cerebrales y se conecta a un catéter que drena el LCR a otra parte del cuerpo, como la cavidad abdominal, donde puede ser reabsorbido. Otra opción quirúrgica, en casos seleccionados, es la ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo (ETV), que crea una nueva vía para el flujo del LCR.

Redactado por el equipo editorial · revisión médica en proceso

Conoce nuestra política editorial.

Información general con fines educativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. Ante una urgencia llama al 911. Aviso médico