Amigdalitis y faringitis

Inflamación de amígdalas y faringe, causando dolor de garganta y dificultad para tragar.

Respuesta rápida

La amigdalitis es la inflamación de las amígdalas, mientras que la faringitis es la inflamación de la faringe, la parte posterior de la garganta. Ambas condiciones son atendidas por especialistas en otorrinolaringología.

Qué es

La amigdalitis se refiere a la inflamación de las amígdalas, que son dos masas de tejido linfoide ubicadas a cada lado de la parte posterior de la garganta. La faringitis es la inflamación de la faringe, la parte de la garganta que se extiende desde detrás de la nariz hasta el esófago. Estas dos condiciones a menudo ocurren juntas y son comúnmente causadas por infecciones virales, aunque también pueden ser provocadas por bacterias o, en raras ocasiones, por hongos. Son padecimientos frecuentes, especialmente en niños, pero pueden afectar a personas de todas las edades.

Síntomas

Los síntomas principales de la amigdalitis y faringitis incluyen dolor de garganta, que puede variar de leve a severo, y dificultad para tragar. Otros síntomas que pueden presentarse son enrojecimiento e inflamación de la garganta y las amígdalas, que a veces pueden mostrar manchas blancas o pus. También es común experimentar fiebre, dolor de cabeza, voz ronca, tos, y ganglios linfáticos inflamados y sensibles en el cuello. En algunos casos, puede haber mal aliento o dolor de estómago.

Cuándo acudir al médico

Se recomienda acudir a un médico si el dolor de garganta es intenso y persistente, si hay dificultad para tragar o respirar, o si la fiebre es elevada. Otros signos de alarma incluyen la presencia de una erupción cutánea, la falta de mejoría de los síntomas después de un par de días, o si se presentan episodios recurrentes de amigdalitis. Una evaluación médica es importante para determinar la causa y el manejo adecuado, especialmente si se sospecha de una infección bacteriana.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de amigdalitis y faringitis generalmente comienza con un examen físico de la garganta. El médico observará el enrojecimiento y la inflamación de las amígdalas y la faringe, y buscará la presencia de puntos blancos o pus. Puede palpar el cuello para verificar si hay ganglios linfáticos inflamados. Si se sospecha una infección bacteriana, como la faringitis estreptocócica, se puede realizar una prueba rápida de estreptococos o un cultivo de garganta para identificar la bacteria. Estos análisis ayudan a distinguir entre infecciones virales y bacterianas.

Opciones de manejo

El manejo de la amigdalitis y faringitis se enfoca en aliviar los síntomas y, si es el caso, tratar la infección subyacente. Para el dolor de garganta, se pueden recomendar medidas como hacer gárgaras con agua tibia con sal, beber líquidos calientes como tés o caldos, y chupar pastillas para la garganta o caramelos duros. El reposo es fundamental para la recuperación. Si la causa es bacteriana, el médico puede indicar un ciclo de antibióticos. En casos de amigdalitis recurrente o complicaciones, el especialista podría considerar la amigdalectomía, que es la extirpación quirúrgica de las amígdalas.

Redactado por el equipo editorial · revisión médica en proceso

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