Absceso y Fístula Anorrectal

Infecciones con pus y túneles anómalos que conectan el ano con la piel.

Respuesta rápida

Un absceso anorrectal es una acumulación de pus cerca del ano o recto, usualmente por una infección de las glándulas anales, y puede derivar en una fístula anorrectal, un pequeño túnel que conecta una glándula infectada en el ano con la piel cercana. Ambas condiciones son tratadas por el especialista en proctología.

Qué es

Un absceso anorrectal es una colección de pus que se forma debido a una infección en las glándulas pequeñas ubicadas dentro del ano o en la piel circundante. Esta infección puede ser dolorosa y, si no se maneja, puede propagarse. Una fístula anorrectal es un túnel anómalo que se forma a menudo como consecuencia de un absceso anorrectal previo que no cicatrizó completamente. Este túnel conecta el conducto anal o el recto con la piel alrededor del ano, permitiendo la salida continua o intermitente de secreciones.

Síntomas

Los síntomas de un absceso anorrectal pueden incluir dolor intenso y pulsátil en la región anal, que empeora al sentarse o al evacuar. Puede presentarse hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad al tacto en la zona, así como fiebre y escalofríos en casos más severos. En el caso de una fístula, los síntomas más comunes son la secreción de pus, sangre o líquido con mal olor a través de un orificio en la piel cercana al ano. Otros síntomas pueden ser irritación de la piel, picazón, dolor persistente y ocasionalmente, fiebre.

Cuándo acudir al médico

Es importante buscar atención médica si se presenta dolor anal significativo, hinchazón, enrojecimiento, fiebre o si se observa la salida de pus o líquido a través de la piel cercana al ano. La consulta temprana con un especialista puede prevenir la progresión de la infección y la formación de una fístula más compleja o de otras complicaciones. No se debe intentar drenar un absceso en casa.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de un absceso anorrectal suele realizarse mediante un examen físico de la región anal, donde el médico puede identificar la hinchazón y la sensibilidad. En ocasiones, puede ser necesario realizar un tacto rectal. Para el diagnóstico de una fístula anorrectal, además del examen físico, se pueden emplear estudios de imagen como la resonancia magnética (RM) o una ecografía endoanal. Estos estudios ayudan a mapear la trayectoria del túnel fistuloso y a identificar posibles ramificaciones, lo cual es fundamental para planificar el manejo.

Opciones de manejo

El manejo de un absceso anorrectal generalmente implica el drenaje quirúrgico del pus para aliviar el dolor y controlar la infección. Este procedimiento se realiza en un entorno clínico. Para una fístula anorrectal, el manejo es también mayormente quirúrgico, y la técnica específica dependerá de la complejidad de la fístula, su localización y si afecta los músculos del esfínter. El objetivo es eliminar el túnel fistuloso y permitir su cicatrización, minimizando el riesgo de recurrencia y preservando la función del esfínter anal. El especialista evaluará cada caso individualmente para determinar el enfoque más adecuado.

Redactado por el equipo editorial · revisión médica en proceso

Conoce nuestra política editorial.

Información general con fines educativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. Ante una urgencia llama al 911. Aviso médico